Updates from June, 1999 Toggle Comment Threads | Keyboard Shortcuts

  • 8:51 pm on June 14, 1999 Permalink | Reply  

    Opúsculo póstumo 

    Ora que canta, ora llora, los
    primeros albores resonando entre los
    últimos gritos, postreros sueños
    salobres ríos pasan por los montes
    canturreando el soneto de ayer, melodías de mañana
    una y otra vez.
    Leguas de sudor y sangre, perfume de muerte

    Pedazos salpicados de luz y vida
    ocurre, que los gnomos saltones, irreberentes
    suben por los altibajos de la médula, boca; oído y ojos
    turban mi alma, surte en la mente palabras entrelazadas:
    una tempestad, un relámpago, paisajes que elocuente y
    mudos, despiden el rayo abrasador y hojas café o escarlata, traducidos en
    oro puro, incienso apasionado y tranquilidad de mirra.

     
  • 2:48 am on June 6, 1999 Permalink | Reply  

    Stravinsky al Óleo 

    No debe de tener más de catorce años. Ella mira.

    El joven está concentradísimo en su trabajo, rostro sonriente. Le han pagado muy bien, pero tiene su precio: debe preocuparse de no pintar más allá de los marcos, porque no se puede borrar. Es el marco de la ventana, y la pared ya está pintada con rojo, de modo que si le aplica diluyente, se descolora la pared. Aunque lo pinte otra vez, la mancha estará allí, acusadora del error; y le pagarán menos. Con sumo cuidado, pasa la brocha por la parte más delgada del marco. Se saca la lengua y muerde con los dientes.

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  • 2:46 am on June 1, 1999 Permalink | Reply  

    Un jardinero más 

    Eres… ¡eres una flor!
    -versos de incienso y mirra, nª310599-

    Lirios y jazmines se entremezclan bajo el estrecho atardecer. Ella camina junto a mí. Tiernos pastos son mis cómplices y ocultan todo murmullo de movimiento; de vez en cuando, el crujir de una hoja seca –rociada con la lluvia por la tarde- interrumpe la sorda música del llano. Mi llano. Todo es mío, mío. Tuyo. El llano, los aires lechosos, brisas ocultas en matorrales a orillas del río. No oigo los grillos. ¡Qué raro! Siempre estaban allí, cantando quién sabe qué tristes historias de niños devorados por dragones, rosas y princesas y amores frustrados. Y estoy, yo aquí, yo y ella, y no oigo los grillos. Es natural – creí haber oír quietas risas de sirenas, pero las sirenas no habitan ríos.

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