Dos semanas atrás tuve la oportunidad de enseñarle algunas frases simples en castellano a un streamer coreano de twitch. Después de aprender algunas frases simples, le propuse aprender una expresión regional, empezando con “no manches” de México.

Resulta que también había una persona de Colombia viendo el canal, así que le invitamos para compartir un poco más. Le dije “oye, usted también enséñenos una expresión de Colombia”, y nos enseñó “ay juamíchica”.

Al final le dije al streamer, ¿oye quieres un desafío? Una expresión chilena. Es difícil porque se habla tan rápido. Y le enseñé “puta la weá fome” (que sí, es una expresión rota, pero la gracia es que un coreano que recién esté aprendiendo el idioma conozca una expresión así). E inmediatamente la persona de Colombia se escandalizó y empezó a decir oye no le enseñes palabras malas, etc.. (sigh..).. y nunca me dejó explicar claramente cómo se usaba esta expresión en Chile.

Nunca me quedó del todo claro si es que la persona de Colombia 1) no sabía que existiera una expresión así en Chile (que de ser grosero, sí es, pero se le puede decir a hombres también; no tiene nada que ver con la prostitución.. aunque existan rastros de cómo aspectos del género femenino se usaran como grosería.. pero eso ha sido un fenómeno mundial – dudo que haya sido una crítica desde una análisis feminista; de hecho con una crítica así podría haber estado de acuerdo) 2) o sólo oyó “puta” y no el resto de la expresión (al parecer tenía un micrófono que no era muy bueno, un audífono que no era muy bueno, y una mala conección de internet).