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Las Guerras Púnicas

Las Guerras Púnicas

Curso: 1°M C
Asignatura: Ciencias Sociales
Profesor: Juan Salinas
Alumno: Yongho Kim
Fecha: 22/08/’97

Introducción-Prologo

Algunos escritores dicen, no con falta de razón, que la introducción es lo más difícil en un libro. Estoy completamente de acuerdo con ellos (especialmente cuando se trata de informes de C. Sociales); ¿Cómo introducir al lector, que vive la realidad que siente, a una realidad que existió hace cientos de aós y que ahora no queda ni un rastro? Esto es muy difícil, aunque se tenga en cuenta que el lector ya maneja el problema, pero muy didáctico también -según y cómo se considere- ya que ésta es la única sección donde se permite escribir con contenido humanitario, y no como las demás partes, donde todo debe ser formal y bajo las reglas. La lectura de una introducción es casi siempre MUY interesante (¿o seré yo el único que ha leído, una tarde despejada, una agradable introducción de un informativo médico?). Como sabrán, ésta sección es introducción, así que… ¡escribid libremente!

Pero nos estamos desviando de nuestro objetivo principal, que es la de introducir.

Bueno; lo que pasa, para los lectores despistados, es que hace más de dos mil aós existieron dos pueblos que se llamaban Roma y Cartago. Roma os sonará muy familiar a todos, pero ¿Cartago? ¿eso se come? No, desafortunadamente para los que están esperando ansiosamente la hora del almuerzo, pero Cartago era una antigua colonia fenicia fundada a fines del siglo IX AC. Para suerte de cartaginenses y avaros, Cartago se desarrolló rápidamente gracias a la agricultura y al comercio, dominando extensas costas del norte de Africa, Sicilia, Cerdeá y las costas sureás de Espaá, con lo que pasó a controlar el mediterráneo occidental. Pronto se encontró con Roma, con quien se unió para derrotar al gran general griego, Pirro. Pero tras derrotar a Pirro, debió luchar con Roma; pobres cartaginenses. En las tres guerras que entablaron durante un siglo y algo más, no lograron ganar ni una, y finalmente fueron destruidas completamente. Triste epílogo para un pueblo que prosperó más de medio milenio.

En fin, veamos ahora (aunque parece ser muy temprano aún) las posibles introducciones: Roma, un pueblo guerrero sediento de sangre, destruyó sin compasión a los débiles cartaginenses; esto del punto de vista de los vencidos. Si lo vemos con el criterio del triunfador, Roma logró acabar con el monopolio comercial que injustamente pretendía el ambicioso Cartago y aseguró paz y libertad a lo largo del Mediterráneo. Hay otros que dicen que ésta sólo fue una más de las numerosas guerras entre los semitas y los no semitas. ¿Todos suenan bien? Pues estos no son más que propaganda de cada bando. Lo que en realidad ocurrió, eran los típicos conflictos que ocurren cuando surgen dos o más pueblos dominantes en determinado sectores previligiados. Bueno, ¿qué tenía de especial el Mediterráneo? Entre otras cosas, su clima, en especial agradable, también era centro de activas relaciones comerciales marítimos, limitaba con dos de las grandes cultras antiguas: Egipto y Mesopotamia. Esto y otras más, movieron a los dos pueblos a entablar guerra por el dominio de ella, de la cual Roma, que tenía más factores a su favor, salió vencedor.

En las siguientes páginas, ud. podrá disfrutar de información detallada sobre los sucesos más relevantes de una guerra que duró más de cincuenta aós: Las Guerras Púnicas.

I Guerra Púnica (264-241 AC)

Antecedentes

El mundo conocido, en estos tiempos, estaba dividido fundamentalmente en cuatro grandes potencias: la república cartaginense en Cartago, Córcega, Sicilia y parte de Espaá; Roma, en casi toda la península itálica, excepto la galia cisalpina; la dinastía Ptolomea en Egipto, y la dinastía Selúcida en mesopotamia y Siria. También en India regía la dinastía Sunga, pero ésta no afectaba a las demás potencias, por su lejanía geográfica. China, la civilización restante de las cuatro grandes culturas del mundo antiguo, pasaba por una época de estados feudales.

Las dos grandes potencias helenísticas, Egipto y Siria, eran influyentes por sí mismos, pero al estar en constante estado de guerra entre ambos, habían desgastado la mayor parte de sus recursos.

Macedonia había perdido la mayor parte de su territorio griego, a excepción de Atenas y territorios menores. Esparta había logrado la independencia; dos grandes ligas, la aquea y la etolia, dividían a las demás polis libres, siendo bastante peligrosas para Macedonia, pero el desacuerdo entre las polis y las continuas luchas de ambas ligas los hacían inofensivos para el exterior.

Roma y Cartago habían tenido contactos comerciales desde 358, en el que establecieron un pacto de amistad, que medio siglo después se transformó en un tratado de alianza militar (288), cuando luchaban contra el griego Pirro.

Motivos

Inevitablemente, cuando se mencionan los motivos, se frecuenta decir: hay una superficial y otra principal. Tenemos aquí la superficial: Mesina, colonia griega conquistada por Cartago, pidió ayuda a Roma; Roma acudió (aunque era aliado de Cartago) como buen pueblo guerrero. Pero otra más profunda e importante, era la necesidad de Roma de dominar Sicilia, isla importante en el comercio del mediterráneo, y el inevitable choque entre las dos únicas potencias del mediterráneo occidental, del cual se esperaban innumerables beneficios al vencedor.

Desarrollo de la Guerra

Sobre el desarrllo de la guerra, la información existente es bastante incompleta, pero podemos saber algunos puntos importantes.

Los primeros combates tuvieron en lugar en Sicilia, con victorias romanas, hecho no muy sorprendente si pensamos en que los soldados romanos eran veteranos que habían luchado contra el poderoso ejército de Pirro (275); pero en el aspecto naval, Roma no tenía posibilidades de triunfo, ya que Roma casi nunca había utilizado barcos, además de que la potencia naval de Cartago era la máxima de la época.

Por estas razones, Roma construyó rápidamente una gran flota, en el cual fueron de gran valor las ciudades australes recientemente conquistadas, ya que sus habitantes conocían bien construir y manejar los barcos. Gracias a estos esfuerzos y a una nueva táctica en el combate naval, Roma logró triunfar en Miles. Aprovechando su triunfo, Roma lanzó una campaá directa contra Cartago, siendo destruída completamente. Roma organizó nuevamente un gran ejército, y derrotó la flota de Cartago en Egades (241). Cartago, quedando destruída sus últimas fuerzas, firmó la paz.

Consecuencias

Con la I Guerra púnica, Roma había dado su primer gran paso hacia el imperio: había obtenido Sicilia, bajo la denominación de provincia, nombre que se le darían a casi todas sus conquistas fuera de Italia. Sicilia, la primera provincia romana, sería un importante fuente de alimentación de Roma. Precisamente aquí sería donde comenzaría el cultivo a gran escala, conocido como latifundium.

También logró crear su primera flota naval, por las necesidades, superior a la de cualquier otra potencia, la que expandiría el campo de dominio de Roma hacia el mar; esta ventaja sería una buena amenaza para Cartago en la II guerra púnica.

II Guerra Púnica (219-202 AC)

Antecedentes

Roma había logrado obtener Cerdeá y Córcega, dominando así el mar Tirreno, y había conquistado la Galia Cisalpina. Cartago, en tanto, había conquistado en casi su totalidad la hispania, supliendo en parte las pérdidas de Sicilia y Cerdeá.

La situación en el cercano Oriente no había variado, siendo favorable para Roma esta circunstancia, ya que no necesitaba preocuparse de ataques por la retaguardia.

Motivos

El motivo que trajo consigo la inmediata reacción romana fue el ataque cartaginés a la griega ciudad de Sagunto, protectorado romano. Cartago tenía diversas y justas razones para iniciar una guerra, siendo la más importante la violación de paz de los romanos al conquistar Cerdeá (237), un pretexto para recuperar Sicilia.

Desarrollo de la Guerra

El general cartaginés Aníbal, hijo de Almícar-conquistador de Hispania-, preparó y entrenó en Hispania un gran ejército. Con la casi totalidad de éste, formado por unos 60.000 soldados, se dirigió a la Galia cisalpina, territorio norte de Roma; cruzó los Alpes (218) -probablemente no utilizó transporte marítimo por los riesgos que ésto significaba con la poderosa flota de Roma-, y con algunos problemas (perdió la mayor parte de los soldados por ataque de galos) logró entrar en Italia. El grueso de las tropas romanas no estaban presentes en la zona, así que Aníbal logró triunfar en el primer combate y ganar terreno ventajoso, a pesar de que sólo tenía 20.000 soldados sobrevivientes. Después de esta victoria, obtuvo la ayuda de los galos, quienes se levantaron contra Roma, ofreciendo unos 60.000 hombres. Desde entonces, aprovechando su capacidad militar, obtuvo victoria tras victoria en las batallas de Tesino (218), Trebia y Tresinato (217), y Cannas (216), movilizándose hacia el sur, esquivando la ciudad de Roma, que no le habría sido muy difícil conquistar.

Aníbal esperaba que, después de las derrotas romanas, los aliados se levantaran en masa; no ocurrió así, pero algunas ciudades, entre ellas Capúa y Siracusa, se unieron a Cartago. El propósito de Aníbal era dar algunas tierras a galos, otras a griegos, y recuperar otras para Cartago, reduciendo así Roma en uno más de los muchos países que gobernaran la península itálica; aquí estaba su error. Ofreció la paz a Roma, pero ésta lo rechazó. Si Aníbal hubiese tomado Roma, el transcurso de la guerra habría sido, tal vez, diferente. Roma sacaba provecho del gran recurso humano que poseía y reponía rápidamente su ejército después de cada derrota. Aníbal se vió obligado a mantenerse, finalmente, defendiendo las tierras conquistadas; su ejército se agotaba, y a partir del aó 214, la balanza se irguió a favor de Roma.

Roma recuperó Siracusa y Capúa (211), aniquiló los refuerzos venidos de Hispania (207) y tomó Cádiz (206). Cartago decidió abandonar hispania después de todas las derrotas, lo que facilitó aún más las victorias romanas, que conquistaron Hispania, declarándolo provincia romana.

Finalmente, Roma decidió acabar con la guerra y envió una expedición directa contra Cartago. Aníbal, quien tuvo que regresar rápidamente de Italia, se enfrentó con Escipión, general romano, pero fue derrotado en la batalla de Zama (202), firmando luego la paz. Cartago se comprometió a pagar tributo por cincuenta aós, no declarar guerra a pueblo alguno sin permiso de Roma, y a entregar todos sus naves de guerra, así como sus elefantes y caballos.

Consecuencias

La II guerra púnica había sido la decisiva para el futuro de Cartago y Roma. Desde ahora Roma se expandiría inmensamente, sin encontrar amenaza exterior, a excepción de bárbaros del norte, y Cartago experimentaría una corta recuperación, para luego desaparecer.

Entre los varios puntos de vista de sus consecuencias, la pérdida de Roma habría cambiado drásticamente el aspecto exterior de este informe; no estaría escrito en castellano, sino tal vez en algún dialecto lejano de la lengua cartaginensa o árabe… quién sabe.

Cartago había sido, el único (desde sus comienzos hasta su ocaso) oponente organizado de Roma; Roma no hallaría otra potencia capaz de enfrentársele, y esto probablemente fue otra de las causas que motivó al auge del helenismo (y sus lujos) en Roma, libre ya de problemas económicos-políticos, y por esto habría acelerado también las luchas sociales, ansiosos de obtener el mayor provecho posible de las ganancias.

III Guerra Púnica (149-147 AC)

Antecedentes

Más de cincuenta aós habían pasado del término de la segunda guerra púnica. De las huellas de la guerra ya no quedaban en los nuevos habitantes de Roma y Cartago. Cartago se había recuperado casi completamente, en el aspecto económico, de la derrota; la actividad comercial fue su principal promotor.

Roma, en tanto, estaba comenzando a hundirse en la nueva cultura helenística que había llegado de las conquistas del oriente: Macedonia, Grecia y Asia menor.

Motivos

Roma, al ver un Cartago completamente recuperada, temió que ésta invadiese otra vez Roma, y comenzó a preparar el último golpe a Cartago. Un personaje que incitó fuertemente al gobierno romano a inclinarse por esta opción fue Catón, anciano soldado romano de la época de la II guerra púnica, quien vió por sí mismo las riquezas del nuevo Cartago, e inició una fuerte propaganda en contra de Cartago, apoyado por comerciantes que querían monopolizar el comercio del Mediterráneo, y trató de convencer al pueblo y el Senado, lo que logró finalmente.

Después de todo, Roma había firmado un tratado de paz con Cartago, y siendo Roma superior a Cartago, debía existir una excusa para atacar Cartago sin recibir críticas internacionales. Esta la proporcionaron el mismo Cartago, declarando la guerra a los númidas -pueblo que venía molestando Cartago desde aós- lo cual estaba prohibido sin permiso de Roma.

Desarrollo de la Guerra

Roma, reclamando la violación del tratado de paz, desembarcó sus tropas en Cartago. Los habitantes cartaginenses, atemorizados por la invasión, entregaron las pocas armas que habían fabricado y se comprometieron a anular la guerra. Pero tan pronto hicieron esto, recibieron órdenes de abandonar la ciudad y movilizarse a zonas alejadas. Esto causó indignación en Cartago, quien decidió defender la ciudad hasta el fin. De todos modos, la guerra fue corta. Tras dos aós de asedio, y bajo el mando de Escipión Emiliano, Roma tomó Cartago. A las órdenes del Senado romano, los soldados incendiaron la ciudad y araron sus tierras, prohibiendo reconstruir la ciudad.

Consecuencias

En realidad, las consecuencias de esta tercera guerra no fueron muchas. Podríamos citar, a lo más que el anciano Catón debió de sentirse feliz, entre otras cosas, y que desapareció la presión psicológica de la existencia de Cartago. Al sentirse completamente relajados al no haber presión militar, económica ni psicológica del exterior, los ciudadanos romanos habrían acelerado, las futuras luchas sociales, vertiendo sus energías sobrantes en ello.

Bibliografía

Historia Universal/Roma-Carl Grimberg
Esbozo de la historia occidental- SukHong Min

16 respuestas a «Las Guerras Púnicas»

ay pz la ke dijo eso ke no se encuentra nada es muy boba porke aca si se encuentra muchas cosas bobas atolondradas mariconas jajajajajaaj ….. pedorras………………

no lo lei pero pailas… se ve aburrido… daaaaaaa… jajaja… es enserio no lo lei…

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