{"id":138,"date":"1999-12-27T20:20:52","date_gmt":"1999-12-28T02:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/yokim.net\/wp\/a\/138\/"},"modified":"1999-12-27T20:20:52","modified_gmt":"1999-12-28T02:20:52","slug":"contrario-definitivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yokim.net\/es\/138","title":{"rendered":"Contrario definitivo"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz.<br \/>\nG\u00e9nesis 1:3<\/p><\/blockquote>\n<p>Se toma la frente con su mano derecha.<\/p>\n<p>La pluma corre veloz, ansiosa, sobre la hoja blanca, y deja sobre ella un r\u00edo de l\u00edquido negro testimoneando su carrera infinita sobre el prado de invierno.<\/p>\n<p><!--more-->La nieve se despeja poco a poco, un patinaje laborioso va borrando esa falta de orden desde la hoja, y surgen palabras. Surgen palabras rimadas, metaf\u00f3ricas, y los versos se van alineando uno por uno verticalmente, bajo el t\u00edtulo subrayado dos veces:<\/p>\n<p>El brillo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El poeta piensa, frunce las cejas. Hace tan solo unos momentos, cuando comenzaba a escribir bajo una inspiraci\u00f3n digna de ser calificada como divina, las palabras se abalanzan a su mente, no ten\u00eda problema alguno en plasmar esa emoci\u00f3n surgida como resultado de la lecutra al G\u00e9nesis 1:3. Palabras, oh, m\u00e1s palabras, gritaba mentalmente mientras esgrim\u00eda su pluma y tomaba la primera hoja de papel que encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora, se ha tropezado con un t\u00e9rmino, quiere una, esa palabra justa para plasmar la emoci\u00f3n suspendida sobre un hilo, ese laberinto que le permita hallar la salida a una contradicci\u00f3n que parece colarse entre tanta belleza. Las suaves brisas de enero murmuran, t\u00edmidos, palabras de aliento al laborioso escritor.<br \/>\nSuspira por momentos.<\/p>\n<p>Una inspiraci\u00f3n electrizante lo invade. Toma nuevamente la pluma y el papel se llena de m\u00e1s palabras abrazadas entre ellas, versos cantores, alabanzas de belleza infinita a querubines. Describe con asombroso realismo la voz de los serafines recomendando al Eterno los mejores ingredientes para componer la luz. Poco a poco, la pluma se recalienta por el roce continuo y la tinta contenida en \u00e9l bulle, inquieta. En un rinc\u00f3n de la quinta estrofa, est\u00e1 Gabriel observando silencioso c\u00f3mo la legi\u00f3n de \u00e1ngeles vuela hacia la tierra reci\u00e9n formada, a cumplir con los decretos divinos. En la estrofa siguiente, la voz tronando: \u201cque sean las bestias, sobre la tierra, bajo ella y todos las bestias del aire y las aguas. \u00a1Que sean!\u201d<\/p>\n<p>Casi puede sentir la vibraci\u00f3n de los seres temblando a su mandato.<\/p>\n<p>Escribe, concentrad\u00edsimo.<\/p>\n<p>No se da cuenta de los muros que caen, la tierra que tiembla, los truenos. Los rel\u00e1mpagos que ahora se ven porque el techo se ha desplomado. No oye los gritos de la multitud despavorida, no oye la voz infernal llamando desde lo m\u00e1s profundo de la tierra. El suelo se abre, partes de la corteza suben y otras bajan. De las grietas se escapa un ej\u00e9rcito de esp\u00edritus demon\u00edacos que vuelan hacia todos lados, aullando con voz aguda y escalofriante. Las casas, los \u00e1rboles de los caminos, las nubes ya rojizas comienzan a disolverse, primero bullendo, luego transform\u00e1ndose por corto tiempo en un mont\u00f3n de burbujas amarillentas para explotar con un estruendo apocal\u00edptico y desaparecer junto a la tormenta.<\/p>\n<p>Escribe, exprimiendo lo \u00faltimo de su esencia, y las gotas de sangre caen sobre la hoja por el esfuerzo. Absorto en el verso final, no sabe que el fin del mundo se balancea sobre su cabeza, amenazando caer con toda su fiereza y su batir eterno de alas diab\u00f3licas, en el mism\u00edsimo momento en que el poeta ponga el punto final.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"\/img\/yokim.gif\" alt=\"\" \/><br \/>\n27.12.99 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz. G\u00e9nesis 1:3 Se toma la frente con su mano derecha. 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