03.11.98 [¡quién te viera!] 

¡Quién te viera!
quien te viera,
pasar por entre los frondosos arbustos
de mi jardín, pupilas cual iluminando el camino,
plantas rejuvenecidas al toque de tu aliento.

Quien te oyera,
cantar entre las delicadas ramas
entre árboles ocultos, arrollados
cantar, cantar,
no sea que muera alguien por oírte.
Cantar,
para agradar del Supremo sus oídos
cantar, cantar
así para describir cuanta maravilla
hay aquí, hay allá, habrá o hubo
cantar -vibraciones- cantar
dar paso a la Muerte.
Dejarle tomar cuantos seres estén a tu paso
porque te han oído,
¡felices ellos!

¿Quién te oyera
reír, reír…?
¿Dónde ahora quien lloraba?
¿dónde el infeliz, el sabio, los músicos?
¿quíen te oyera
hablar, contar
historias de hadas y princesas
y quedaba tranquilo
tras presenciar tan vívido testimonio
de tragedias, historias de amor?

Quien te sintiera
sobre sí tus pies
ah, feliz de ti,
¡morir a causa de ella!
quien te sintiera
a lo lejos desde las llanuras
un suave aroma
de rosas y uvas,
racimos, de lirios?
¡Quién te viera!
¡que por tí no suspirara!
¡felices ellos!