Estoy atendiendo un entrenamiendo sobre cómo responder a desafíos de administración de equipos en el contexto de trabajo por la justicia social y dentro de organizaciones no gubernamentales junto a 30 otros organizadores en el sector. Es un entrenamiento de tres días, y el primer día suele ser el más dificil porque hay gente que se tomó un avión super temprano en el día, o es el primer día en una ciudad nueva y la gente tiene jetlag o no ha dormido bien.

Los organizadores trajeron un montón de pequeños juguetitos para niños para que la gente pueda concentrarse mejor mientras hacen algo manual. Es un método bien efectivo – a menudo cuando uno está cansado, es extra difícil para la mente mantenerse enfocado mientras el cuerpo está en su lugar sin hacer nada.

Un juguete que me gusta es este porotito de plástico:

El juguete replica la experiencia que uno tiene comiendo estos porotos – encontrar el poroto dentro de la cáscara, empujarlo por debajo de la cáscara y pop! salta el porotito para ser consumido. El jugete no podía tener el efecto del poroto saltando, así que pusieron un elástico adentro para que se quede adentro:

Uno queda satisfecho por haber empujado el porotito, pero la acción final, el porotito saltando fuera de la bolsa, es imposible, lo que es a la vez irritante.

Esta experiencia me recuerda la experiencia que gatos y perros tienen cuando juegan con juguetes de plástico, huegos de plástico, etc, y pueden agarrarlos y tratar de masticarlos pero la experiencia final no satisface porque siempre hay algún aspecto que es diferente a la original, y esa experiencia es el aspecto más satisfactorio. Empujando porotitos he tenido la oiportunidad de experienciar un poco vicariamente la de los perros.