Cuando escribía cosas en mi blog 14 años atrás, en el mundo de los blogs se solía ver de vez en cuando gente que se criticaba a sí misma por el acto de estar escribiendo blogs, con la lógica de «con qué motivo escribo en este espacio público llamado el internet.. y estando tan conciente de la gente que lee las cosas profundas que escribo y me admiran». Por supuesto en los textos en el internet sí existe un elemento de auto-promoción social (que estos días, a través de los retweets y los likes, se ha convertido en una actividad social con una barrera de ingreso mucho más baja), había al menos un motivo compartido entre las personas que escribían en el blog en ese entonces. Y era que, al estar escuchando las narrativas dominantes de la sociedad todos los días, estaban hartos, bien hartos, enojados, y frustrados. Esa narrativa podía haber estado presente o en los diarios, en el internet, o de manera implícita entre familiares y conocidos.

La lista de premisas básicas que narrativas sociales dominantes han estado acumulando durante los años es bien larga. Y no sólo es limitado a eso.. también existen errores, de la relación básica de los hechos, que o están en lo incorrecto, o distorsionado, con la intención de apoyar la conclusión. Cuando uno se topa con estas narrativas en la vida cotidiana, es a menudo difícil o no apropiado desmantelarlo en ese lugar, porque no todos tienen el don de exponer un tema complejo con sólo la comunicación oral, y también a menudo encontramos las incongruencias y contradicciones de las narrativas dominantes en múltiples pasos, a través de experiencias varias. Lo que lleva a uno a ignorar o simplemente tener una breve altercación oral con la otra persona o institución.

Estas experiencias se acumulan y dan enojo, hasta que explotaron por este medio de comunicación llamada el internet, que en ese entonces recién estaba desarrollándose como un medio para todo el público. El texto escrito, si es que uno tiene la paciencia, permite revisar, aclarar el flujo de la discusión, resumir elementos repetitivos para que sea más fácil de leer, resultando en el conllevar incluso narrativas complejas en fragmentos más simples. Esto es de ayuda al miembro del público escritor.

 

Aunque se pueda argüir que esto es psicológicamente anormal, ¿se podrá menospreciarlo como un simple acto de auto-promoción y narcisismo? Un consejo que me dio un profesor años atrás creo que es oportuno para esta ocasión: «No importa qué tan ingeniosas sean tus ideas o lo que pienses. Si no continúas tratando de expresarlo de forma escrita, esas ideas tienen cero impacto.» Estoy de acuerdo, y no sólo eso: con el pasar e los años, la lógica de la idea se le olvida a uno, y sólo queda el sentimiento de enojo, de rabia. Por supuesto existen críticas que tienen su lugar sobre el rol del texto escrito en la elitización del conocimiento y la civilización. Pero como consejo para un estudiante universitario, me pongo a pensar, no está mal – está bien acertado.

Cuando una narrativa social me da rabia, escribir no es una mala respuesta. Si la fuente de la narrativa es una entidad política, pues a oponerle.. con el movimiento.

Endless, Hernán Piñera, Creative Commons BY-SA