Literatura Queer revolucionaria (traducción)

Traducción al castellano de «혁명적 퀴어문학» (Hiok-miong-llok Queer mun-jak, Literatura Queer revolucionaria) de 이상한 모자 (i-sang-han mo-lla, Sombrero extraño).

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Este es una emocionante obra que tiene la revolución rusa como trasfondo. Nótese que hay un montón de fotos como parte de la narrativa.


León Trotsky, 21 años

Fue en Octubre de 1902, en Londres, que Trostky llegó a conocer a Lenin por primera vez. En ese entonces Trotsky tenía 24 años y Lenin 32; fue un amor a primera vista para Lenin, quien terminó recomendándolo como editor de Iskra para trabajar a su lado.


¿Trostky…? Ay ay ay, ¡está bien bueno el mocito!

Pero en dado momento en el año 1904, Trostky se desilusionó con la conocida «frialdad» de Lenin, y cometió la barbaridad de unirse a los Mencheviques. La cuestión de dicha frialdad es así: Lenin tenía la habilidad de bombardear con refinados contraargumentos a aquellos en una opinión opuesta a la suya, y en las discusiones internas de Iskra hizo de las suyas contra aquellos que se oponían a Lenin, tales como Vera Zasulich, Axelrod, Potresov, y otros, con la intención de aislarlos completamente del partido.


«No quise decir que Lenin sea un pervertido. En todo caso, es un chingón de las últimas.

Después del incidente, Trostky comenzó a frecuentar ambos partidos, los Mencheviques y los Bolcheviques, con la intención de reconciliarlos. Pero tal resultado no era posible desde un principio, ni debiera haberlo sido. Después de la revolución de 1905, Trostky llegó a ser el presidente del Congreso Soviético de Petersburgo a la edad de 26 años, y en 1910 fundó la revista ‘Pravda‘ en Viena.

Lenin, quien hasta entonces no había logrado desistirse de su obsesión, ni de sus repetidas confesiones hacia Trostky, comenzó a actuar raro, como por ejemplo comenzando a publicar una nueva revista ‘Pravda’, después que la ‘Pravda’ de Trostky cerrara sus puertas. Esto era un comportamiento sumamente anormal para una persona como Lenin. Lenin nunca fue así. Entre aquellos que lo abandonaron, Trostky fue el único personaje que Lenin logró perdonar. No hay manera de explicar este enigma, sino usando la palabra «¡amor!».


¡Qué emoción! ¡Estoy dando un discurso junto a Trostky!

Trostky entró al partido de los Bolcheviques en agosto de 1917, e inmediatamente fue electo miembro del Comité Central y en septiembre llegó a ser el presidente parliamentario soviético de Petrogrado. Y en noviembre, organizó una contienda armada que rodeó el Palacio de Invierno y guió victoriosa la revolución. Todo esto fue posible gracias al «poder del amor».


¡Mirad cómo se excita la gente! ¡Precisamente es éste el fuerte de Trostky!

Si lo que os cuento fue realmente así…. Lenin debió haber sido un connoiseur del amor platónico, porque Trotsky nunca le hizo nada a Lenin. En varias ocasiones Lenin trató de ponerlo en cargos de importancia, pero Trotsky los rechazó so excusa que era judío. Pero Lenin seguía resguardando, tímidamente, un sentimiento especial hacia Trotsky en el fondo de su corazón.


Stalin, «Jajaja.. lo que quería decir.. yo creo que esto es la felicidad.»

En el intertanto, un joven gruziano, que era bueno pa’l trabajo pero definitivamente no agraciado con la facultad de la inteligencia, llamado Stalin, empezó a incubar sentimientos especiales hacia Lenin. Él se acercó a Lenin en varias ocasiones para tener un rato a solas, pero Lenin no parecía estar muy interesado. Stalin llegó al Comité Central muy, muy tarde, pero trabajó duro y logró forjar a tientas una base propia. Stalin quiso convertir a todos en fieles súbditos de Lenin. Y se consideró a sí mismo un puente del amor que los Bolcheviques utilizarían para llegar a Lenin.


Trotsky, ¡te esperaré por siempre en el cielo!

Pero Lenin se enfermó gravemente y se dio cuenta que no sería capaz de volver a ponerse de pie. Al mismo tiempo, creyó necesario controlar por una última vez las fechorías de Stalin y sus estúpidos secuaces. Lenin tomó la última medida de escribirle una carta a Trotsky.

«Mi cariño, Trotsky, a este paso nuestra república obrera será devorada por las burocracias. ¡Tu ayuda es esencial!»

Pero Trotsky fue firme en su respuesta. Trotsky era judío, y en todo caso una medida así tendría elementos de discordia. Pero Lenin ya había perdido el conocimiento antes de que le llegara la respuesta, y murió poco después.


¡Lenin! ¿Qué cojones… significo yo para tí?

Y entonces Krupskaya publicó el testamento que argüía que Stalin debía ser eliminado. Stalin fue tomado por sorpresa. Pero Stalin no podía odiar al Lenin a quien amaba. Toda su furia comenzó a proyectarse contra Trotsky. Arrepintiéndose de su incapacidad para aceptar las ideas de Lenin, que decían que Stalin debía ser eliminado, Stalin desintegró la Oposición Izquierda de Trotsky y expulsó a Trotsky al extranjero. Como esto no le bastó, fusiló a todos los Bolcheviques que habían participado junto a él en la revolución de 1917. No podía dejar vivo a alguien relacionado en el mínimo grado con Trotsky. Él exterminó un número impresionante de «trotskyístas».

Aún así, no podía perdonar a Trotsky, quien había robado su Lenin. Stalin comenzó a borrar la imagen de Trotsky en todas las fotos relacionadas a la revolución. Se dedicó a quemar los libros, retratos, y otros artifactos de Trotsky y cualquier objeto que estuviera relacionado con Trotsky. De este modo el nombre de Trotsky fue borrado de los suelos de la Unión Soviética.


Trotsky, ¡eres un cabrón!


Soy bien persistente, ¿sabías?

Stalin no quedó satisfecho. Los años pasaron, y ambos estaban muy viejos y listos para morirse cualquier día, pero Stalin no podía dormir pensando en Trotsky. Había una sola solución. Stalin tenía que matarlo. Así mandó a un asesino quien le clavó un piolet de montañista. Así, el pobre Trotsky, objeto de pasiones y odios desenfrenados durante toda su vida, partió para estar al lado de Lenin.