Categoría: castellano

  • 20.04.99

    Verdes rayos
    que cruzan el llano cielo
    torrentes de vino
    ojos claros y rocío en la arena.
    Sombras que iluminan
    el más allá; alas purpúreas
    dejan el alma elevar;
    dar ese toque de gracia.
    Belleza infinita; gorgotear de abundancia
    en medio de tu sonora carcajada.
    Luz entre perfumes; recuerdos, aromas, visiones.

    Pasos graves y concientes
    y de pronto abren su negra capa.
    Brillo de oro puro; tiempos, colores,
    solo de címbalo que danza en el aire.
    Luz y luna.
    Luz y estrellas.

    Pensamientos curiosos;
    continuo revolotear del pájaro.
    Vida que corre, suspiros contenidos
    pequeñas lágrimas en la solemnidad de bodas.

    Fuente rebosante de comida
    paz; grandes olas
    la mar está intranquila.
    Es que tan solo
    el día acaba de caer.

  • Trabajo de Lógica: Juicio

    Q-Abogado querellante: Sergio Romero
    V-Víctima atropellada: Carolina Soto
    D-Abogado defensor: Francisca Mardones
    A-Acusado: Yongho Kim
    J-Juez: Desirèe Daniels
    S-Juez ayudante: Karol Milque
    1-Comerciante: Tomás Pollack
    2-Psicólogo: Marcelo Danton
    3-madre de acusado: Fernanda Castillo
    4-Doctora 1: Susana Contreras
    5-Doctora 2: Verónica Osses

    J: TacTacTac! Se inicia el juicio nª2788. [v] y el municipio de Tco contra [a] en caso de atropello en avda. Estadio. Ordeno al abogado del demandante dar comienzo al juicio.
    (más…)

  • 20.03.99

    Luz naciente del centro
    fragancia – ondas sucesivas del
    más exquisito ardor.
    Brisas de calor
    acompañan los polluelos
    Tímida imaginación
    continuo tormento, acezante,
    rendido a sus pies
    literalmente estrellas; observan grave
    el canto, quejido,
    clamor dirijo
    a la más majestuosa de las princesas.
    Castillo alto e impetuoso
    pronta a proclamar sumisión
    se desborda, cae, hechizado
    por una frescura tuya, cae,
    ahora son pedazos fúnebres
    de lo que mi orgullo fue.
    Ahí tienes, pureza, pasión,
    ardor, ciega obediencia,
    una canción, un beso, un cuerpo humano
    no es mucho… pero
    toma cuanto te agrade
    ¡quítamelo, llévalo contigo!

  • 06.12.98

    Tiernos sonidos golpean la noche
    oscuridad, frío y silencio
    que penetran, sigilosos, los más reconditos espacios.
    Aguardan el amanecer, acechan una víctima.
    Las caracolas preparan otra velada lluviosa
    acongojados, resbalan sobre tupidas hojas,
    acarician, como la respiración al cantor, oídos furtivos.

    Él va pasando, por medio de piedras, rocas,
    sus párpados esconden funesto dolor.
    Claros manantiales de vida que fluye
    huyen a su paso; no es una medusa, mas
    huyen, no es ése su medio, aroma que respiren,
    lo abandonan sin compasión en su camino.
    Sólo.

    Luces encendidas; en lo alto, aún no duerme.
    Mira las estrellas; acaso cometas cayendo, últimos lamentos
    de un grillo moribundo, quizás recuerde
    quizás recuerde lo que depara el futuro.
    Cruel es el destino; que une, sin pausa ni duda,
    lazos imposibles; niños corriendo junto a leones
    son terneros y juegan entre leopardos – tal es,
    para falta de sí, los caprichos de un espíritu inhumano.

    Oyen una canción; el destino aguarda, impaciente…
    es su hora. Se han visto; se han reconocido. Es su
    hora. De pronto, todo oscurece. Las nubes callan.
    Lejanas musas cesan su canto; ambos contienen el aliento.
    Bajo profundas aguas, danzan y se alegran
    anguilas, resplandecientes de vida, confirman su existir
    danzan, cantan, bailan, gritan.

    Pliegos de llamas vierten venas mutuas.
    La «Paz» se aleja; da un adiós, sin retorno
    Ya no serán iguales, el pensamiento es infierno;
    su corazón, trompeta de juicio final; su dicha,
    la resurrección de los no existentes.
    Uno no contiene la emoción: corre, corre…
    desea escapar, de su mirada, sus ojos, su voz que apenas cree lo llama.
    Sisea, pero no frena su carrera. Aún lo persigue esa mirada
    profunda, indescriptible; y su silueta.
    La otra, en cambio, permanece un tiempo en el balcón…
    inmutable y con pasos seguros, entra a su habitación
    y se abandona sobre el lecho para dormir.

    Afuera, el viento rugía
    las primeras gotas tocaban el suelo…

  • 16.11.98

    Rayos de luna oscurecen mi ventana
    los grillos cantan; ruge el viento fuera
    soñar, pensar,
    recordar
    recordar
    espacios estrujándose
    voces cuyas formas besa el pie.
    Colores del porvenir
    violeta, rojo
    violeta
    rojo
    sueños fantasiosos que acaricia un espíritu joven;
    violeta
    soñar
    pensar
    rojo
    recordar
    negro
    negro negro.

    Tristeza cuyo simiento remueve la más viva alegría
    agudo dolor; grito agonizante
    del postrer adiós.
    Sorda lamentación; sollozos quejumbrosos
    aullido por las mañanas; no ser
    corazón de luto
    negro negro negro.

    Desolación
    negro, negro
    tranquilidad en medio de las tumbas
    negro, negro
    ayer, las estrellas brillaban
    ¡hoy será igual!

  • 11.11.98

    Fuese aquello
    repentino destello de laurel,
    claras lunas protegen el horizonte
    sopor cuan disipa inesperado encuentro
    calma, paz, quietud.

    Remolinos de aire, coloreados,
    púrpura, verde, celeste
    seres cuyo ruido por las noches
    suplican, llaman, canturrean
    el más preciado ideal:
    amar…

    Blandas alegrías surgen
    de la cálida superficie
    como el sauce; reflejos
    sobre un lago en tormentas.

    Uno…, dos, tres
    diminutos sacos de agua
    lágrimas de un ángel
    sin cesar golpean
    el reflejo de una sonrisa
    caen…

    Temerosos, el par de pequeños ojos,
    asomándose quietos, sobre el muro infranqueable
    voz incesante llamando
    cuanta alma joven hay
    corre a esconderte
    sin duda, te alcanzarán…

  • 09.11.98 [es ella]

    Si sólo pudiera, si tan sólo me permitiera
    tocar tus manos, ver tus pupilas, oír
    un canto solitario, vibrando la clara mañana
    levantando tormentas de paz, feroz locura
    estrujando las últimas gotas
    una rosa quebrada
    gaviotas que caen
    sólo veo, siento, oigo
    oigo, sí, ¡es ella!

    Sonrisa que se retuerce
    tras un falso afán.
    Se estrella, triza, hasta despedazar su diminuto cuerpo
    en medio del lago silencioso
    no hay palabras hoy
    recuerdos, visiones, sueños
    días que jamás llegarán; sin embargo
    cada vez más cerca, como dos puntos
    cual un loro a su golondrina persigue
    pero nunca alcanza.
    Himnos de cómica majestuosidad
    sonidos y llantos, viento acariciador
    una figura en el vacío
    desaparece, deja tras sí, fugaz silueta
    se asemeja a.. ¡es ella!

    Su imagen llena un espacio cual no termina
    el intentar comprender;
    entreveo; posible no es saber
    si terminare, bien; si no, bien
    no podré, después de todo
    índice que apunta al vacío
    divaga cercanos espacios, extesos y angostos
    estrechas simas entre ambos
    crea más de lo que hay ahora… tiempo
    resalta en la textura de la nada, lo esperado
    con ansias del sediento, se adelanta,
    ¡es el pulgar quien avanza!
    no es…, aún así, puedo sentirlo
    los nervios fundidos, mis sentidos fallan
    ¡es ella!

  • Destino de un radical

    ¨Porque… el soldado nunca muere… sólo desaparece.¨
    McArthur, exgeneral de las fuerzas americanas en el pacífico, en su discurso de jubilación, al ser despedido por proponer un abierto ataque a China durante la guerra de Corea.

    Bocas abiertas. Rostros atónitos. Ojos interrogantes. Por momentos, reinó por la sala de conferencias un silencio de muerte.
    Luego de un lapso de eternidad, durante la cual todos mantuvieron un silencio no acordado, comenzó el vocerío…
    -¡pero cómo!
    -¡no puede ser…! ¡no aceptaremos tal blasfemia!
    -¡deberían ser castigados, es lo justo!
    Así que cada cual cree tener la solución… pero el curso de las acciones se decidirá en unas horas, y no serán ellos quienes opinen entonces- pensaba, riéndose de ellos, Protágoras, mientras recorría con la vista el resto de los concurrentes. Al encontrarse su mirada con Adriano, comprendió por el brillo de sus ojos que él pensaba lo mismo.
    Unas horas después, Protágoras y Piteas se encontraban en el patio central, discutiendo animadamente las consecuencias que podría acarrear tal acontecimiento. El sol radiante, esparciendo su calor por igual a todos, parecía indiferente a lo que ocurría allá abajo. Los acompañaba callado y cabizbajo, Adriano.
    -pero, ¿cómo fue posible que la información llegara tan tardíamente? –preguntaba Protágoras, ansioso de saber más detalles.
    -no pueden decir que fueron asesinados mientras no hallen los cadáveres. Supongo que ningún criminal querrá broncearse todo el día mientras permanece amarrado sobre un palo de madera. –era la burlesca respuesta de Piteas.
    -¿están acusando al estado de Sagunto como culpable?
    -cuando un cartaginés está enojado, hay que esperar hasta que se le despeje la vista. Personalmente, no tengo nada en contra de Sagunto.
    -¿qué crees que ocurrirá?
    -todo es posible, tágoras. La mayoría no está aún a favor de una represalia directa…
    -¿quién no teme a Asdrúbal? –comentó Adriano.
    -¿pero aún no se conoce la opinión del cónsul al respecto?
    Piteas se detuvo. Era un cartaginés clásico, robusto por exigencias de la vida cotidiana marítima. Mirándolo detenidamente, le dijo, como si tratara de despertarlo de su ensoñación: -aún eres muy joven, tienes mucho que aprender… podrías comenzar por pensar un poco antes de preguntar…

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  • La Aventura de hoy

    La Aventura de hoy
    por Sergio Romero

    -¿Aló? Buenos días. ¿Estará Carlos?
    -Sí, ¿de parte de quién?
    -De Manuel.
    -Ya, espere un poquitito.
    Al rato, Carlos estaba en el teléfono.
    -¿Aló?
    -Aló, ¿Carlos?
    -Sí, hola Manuelillo. ¿Cómo estai?
    -Bien, bien. Oye, ven al tiro para mi casa.
    -Okay, ya voy. Me visto y rajo pa´tu casa.
    -Ya, chao chao. Apúrate.
    -Ya. Chao, chao.

    Manuel, muy contento porque su amigo venía a su casa, después de largas ocho horas de descanso sin verse. De repente suena el timbre.

    Ese tiene que ser Carlos – se dijo, muy contento. Bajó las escaleras, o sea, se tiró por la baranda y corrió hacia la puerta; miró por el ojo mágico. Y como una neblina, ve a su peor pesadilla: la señora Labrentina Concha, con la cual había tenido muchos problemas.

    me vendrá a retar por el experimento que hicimos con su gato o por haber inundado su patio ya se me viene a pedir prestado un secador de pelo para su peluca

    Manuel abre la puerta y cínicamente dice:

    -Hola señora Labrentina. Cómo esta usted.
    -Mira mi´jito. No te vengas a hacer el educadito conmigo y explícame: ¿qué pasó con mi gato?
    -Bueno… este… yo… yo quería ver cómo era la piel del gato, así que lo pelé enterito – como ¨buen¨ amigo que era, Manuel no quiso delatar la descabellada idea de su amigo Carlos.
    -Ya, no me digas nada más. Ya hablaré con tus papis. Pero por mientras, te prohibo la entrada a mi casa y patio. Y nunca más te acerques a mi gato.

    Cuando la señora Labrentina se retiraba, Manuel ve que Carlos viene corriendo a su casa.

  • Sallirium Cefibisio

    No cabía duda alguna. La casa estaba desierta. Llevaba ya media década investigando el caso, y ninguna señal de pista parecía asomarse a su encuentro. Echado sobre un sofá y fumando su pipa favorita, tal como lo hacía su padre en momentos similares, Andrew Holmes intentaba hallar la combinación de probabilidades que permitiesen la presencia de todos los hechos hallados.

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