Categoría: poesía

  • Siglos pasan lejos de ti siglos de continua…

    Siglos pasan lejos de ti, siglos de continua memoria y desgarrador gemir.
    Lejos de ti, oh diosa, son sólo luces sombrías,
    zorzales profetizando un pasado gris y este momento tan negro.
    Sucede – intrínsecas ráfagas de soplos fríos, invernales, sacuden
    mis brazos y piernas, arrecia sin fin el anochecer en tinieblas
    camino entre tumbas; fuego extinguido, ojos opacos – necesito verte!

    30/06
    20:15

  • 28/06

    Quietas montañas translúcidas se acercan a la imagen;
    a la portadora de deseo, locura, y eterno sacrificio.
    Alta presión; fiebre del amanecer y ranchos vacíos
    bajo leguas de distancia subterránea; cortezas hendidas
    de rojo y café, merluzas y un ruiseñor, que adornan,
    repiquetean hacia la imagen.
    El oasis.
    Pájaros y nubes, llueven sobre los pies espejosos del
    alma intrínseca, vuelo anacrónico zumbando a mis oídos
    vento placer y momentánea agonía de extremo sangría.
    Fosas oscuras y abiertas
    invitando al monstruo, inimaginable pánico
    así como desdén por admiración, y
    copas de lágrimas y alegrías, y renovadas
    esperanzas se elevan a su presencia.
    Suave murmurar de arroyos
    y gotear interminable de rojo y vino
    burbujear de su intensa luz, calor endotérmico
    sumergido sobre claras arenas, y rocío espeso.
    Luz, manifiesto descanso compaginando por entre rayos y tormentas.
    Luz, brilladora sombra del horizonte al acecho que llamas esperanza
    y osos salvajes se humanizan a tus rechinantes estridencias.
    Luz, y nada más que luz…
    Abundantes luciérnagas revolotean en torno a la figura
    que amaina, como de la pasion una mirada, la llegada del
    día, renacer de seres y sonidos, pensamientos y emoción.
    Luz… amanece..

    28/06
    19:50

  • 28/06

    Cántame, ciervo mío, desde lo más recóndito de mi alma.
    Cántame, y haz llover sobre mí lirios y olas de suspiros,
    vientos floreciendo al compás del amanecer
    suaves sonrisas, cántame, flor entre flores.

    Nada escondas, abre tus labios, descubre mi herida,
    vibra en lo más alto entre cielos y liras, alegra las
    nubes y brisas entre cunas de niños y poetas; crea
    leyendas, iré a buscar tu tesoro, si llueves y relampagueas,
    enciendes la chispa perdida en mis ojos.

    Torrenciales son tras la cortina purpúrea, mumullo de voces
    y carcajadas discretas, y respiración agitada. Canta los amores
    de Hermes y Afrodita, contadme historias de príncipes y
    náyades, lagos encantados y cielo estrecho. Renace desde
    mi interior, oh alabanza olvidada, renace y vislumbre
    agitada paz y cabalgata de peces exteriores, volcanes celestes,
    ojos, pupilas echando luz y lava.

    Cántame, háblame por las reales palabras de tu ser, del ignorado
    deseo, cálida sumisión, ardillas corriendo y comentando unos primeros
    sonidos, emociones que nos has transmitido, farol mío.
    Separa ambos labios, y devuélveme lo que te dí sin razón;
    acerca a mis ojos los tuyos, cántame por última vez – cállame.

    28/06
    20:15

  • 28.06.99

    Sentada, a mi lado
    mirabas el mar;
    de pronto me parecías tan lejana,
    indiferente..
    celoso, te reté; tú, levantando ambas miradas,
    reíste.

    Por momentos, tu risa anestesió las olas;
    el mar callaba y las gaviotas cayeron por seguir
    el sol detenido en el horizonte…

    Mientras te estrechaba con placer animal
    saboreaba en penumbras, tu vino, la respuesta:
    «¡si tan solo pensaba en ti…!»

  • 28.06.1999

    Pasado el martirio, sólo quedó melancolía
    honda depresión se esconde tras una tristeza…
    pasado el amor, nada queda;
    ni el mundo, ni tú: ¡no existo!

  • 28.06.99

    Inolvidables sales vuelan al horizonte
    gaviotas, ciervos y zorzales, encrucijados
    ante la llama devoradora, huyen.
    El calor interfiere un río, río calmadamente corriendo
    tras la razón, la sonrisa, el infierno que
    como el galopar inconsciente de un lejano anochecer,
    invade intangibles momentos y vacíos…
    Los lobos, corren, aúllan, reclaman esa noche perdida
    perdida entre hombres y cenizas, entre la humanidad
    convertida en llanto, lluvia de cal y grisácea ceniza.
    Oh inconsciente trepidar de latidos, circulantes aires
    y ojos claros, llorad, transformad esa sustancia fría,
    y escondida y secreteos tras los matorrales, en el líquido,
    ríos cálidos, llenos de lo humano, que tú, infinito
    abismo, abriéndose en un fugaz reflejo dentro del
    indomable ojo que tienes, que tú,
    llamas lágrimas…

    No olvidaré la feroz alegría que sacudió mi cuerpo;
    cuando al fin, tras la eterna espera por la lluvia en mayo,
    lloraste… y nuevamente alimentaste una salamandra en mí…
    la salamandra muerde su cola, renace en sí mismo.

  • 08.06.99

    Es…
    completar
    con una nota cada día
    la sonata larguísima.
    Y confiar
    en que, tras la eterna espera,
    aquel himno suave y apasionado
    te maravillará con cadencias inconfundibles.

  • 08.06.99

    Cuando hace frío, buscar calor,
    al sentir hambre, comer hasta saciarse.
    Pisar las rocas que alguna vez vivieron;
    sentir el viento asolador enrojeciendo mejillas
    mirar ambas lunas, husmear su cabellera,
    dejar que la luz… el fuego despidan los ojos
    en medio de penumbras, ver el contorno de su risa
    oir en la soldedad, su mirada…
    y… ¡eso!
    Vivir Junio es…

  • 2/4.06.99

    Eres tú, perfumado pétalo que algún día encontré
    -rodeado de luz, respiraciones y palomas-
    único durazno, morderé con humo y vientos.
    Sopla, viento tormentoso del norte,
    sopla, huracán y lluvia proveniente de las montañas
    lágrimas hechas nubes, aletear asincrónico de miradas
    nubes anunciando la negra tarde, fuego derretido,
    espadachines tendidos a lo largo del llano, signo de muerte.
    Sopla tú, déjame tomar del palpitar eterno, camas revueltas
    y suspiros.
    Cuerpos moldeados uno
    y sueños
    y repentinas explosiones de rojo y verde, halagador prado entee ríos
    bosteza y sopla, maduras espigas del corral no amarrado
    quiero sentir el aire hecho hielo golpear mi pecho
    la lluvia sacudir mis pies una y otra vez
    pues, ordena tus libros; parte en dirección al vacío de
    ramas quemadas, y haz soplar
    quiero postrarme sin fuerzas, como búfalo herido, a tus pies
    pedir frutas, víveres y agua, y compasión
    besar formas sonrosadas, con desesperación fatal del pozo y veneno
    y escuchar.

  • 31.05.99 [eres una flor]

    Eres una flor.
    Eres flor,
    aroma penetrante,
    tulipán cual reinas
    sobre el altísimo monte
    de mi alma;
    aura purpúrea irradia tu rostro,
    abundante veneno tras belleza mortal,
    eres… ¡eres una flor!

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